Queríamos tener la información necesaria para poder tomar nuestras propias sendas de forma consciente y segura.
Y de nuestra propia curiosidad nació Siriñadas
Crecemos, creamos juntas, caminamos de la mano por la vida y extendemos esas misma manos al mundo.
BIENVENIDAS A SIRIÑADAS, FAMILIAS!

miércoles, 30 de enero de 2013

Lactancia en gemelos/mellizos

Directamente del blog "som la llet" http://criatures.ara.cat/somlallet/

Un testimonio de una madre sobre lactancia en gemelos/mellizos
http://criatures.ara.cat/somlallet/2013/01/29/alletar-es-molt-mes-que-alimentar-per-creixer-es-donar-amor/

(esta en catalán, os pego debajo la traducción desde la misma página).



"... Amamantar es mucho más que alimentar para crecer, es dar amor"

-
Me parece mejor no decir nada, sólo lea :-)  
-
"Hace meses que me pasa por la cabeza la idea de explicar mi historia de lactancia con gemelos prematuros. Un día me encontré a la Jemina por casualidad, casi no nos conocíamos, pero ella es un referente en la ciudad como asesora del grupo ALBA y la voy "asaltar" para explicarle que había tenido gemelos y, pese a las adversidades , habíamos consolidado la lactancia. Tenía ganas de llamarlo pero no podía hacerlo. Hace unos días me recordó, y ahora, después de varias sesiones de terapia, me siento fuerte.
Creo importante comenzar explicando que tengo una hija mayor, 25 meses más que los gemelos. La Olivia nació en un parto respetado e íntimo. Lo primero que hizo fue mamar, la ayudé a salir con mis manos y directa en el pecho. Fue una lactancia sin problemas. Me gustaba amamantar. Lo hicimos hasta los 16 meses. Dos meses después sabríamos que volveríamos a ser padres. Lo teníamos muy claro, queríamos lo mismo por el bebé. Cuando supimos que serían gemelos el mundo me cayó encima pero había una cosa que tenía clara, los amamanta a los dos.
Félix y Nilo nacieron en marzo de 2011 a las 05.30 semanas de gestación y por cesárea de urgencia, con un peso de 1830 y 1730gr respectivamente.Sufrí una infección que provocó el parto.
Hasta las 15 horas después de la intervención no vi a mis pequeños. Pero la lactancia ya había comenzado. Voy estimular los pechos a las pocas horas, nos compramos el sacaleches eléctrico. Al mismo tiempo tomaba homeopatía, un producto natural indicado para la lactancia y me ponía compresas de agua caliente en los pechos.Recuerdo como salían las primeras gotas, eran tan pocas por un el esfuerzo tan grande! Aun así, las subieron a UCIN. Eran 3 gotas pero eran suyas. Debo confesar que soy un poco cabeza cuadrada, si tenía que sacar leche cada 3 horas era cada 3, y no cada 5. Esto tenía que salir bien sí o sí.
A las 48 horas pudimos cogerlos. Sientes una felicidad absoluta pero suena el "piiiii" de la máquina y te devuelve a la realidad. Tus hijos están llenos de cables y volverás a casa sin ellos. Ellos tuvieron suerte, a pesar de su prematuridad no necesitaron respiración asistida ni sufrieron ningún problema grave. Debían madurar, coger peso y estar bajo vigilancia.
Cuando el Nilo y Félix nació no tenían desarrollado el instinto de succión, aunque tardarían unas 2/3 semanas en tenerlo. A los 4 o 5 días de su estancia en la incubadora una enfermera (pro-lactancia) me propuso ponerme los niños en el pecho. Sabíamos que no succiona pero me estimula sólo con su contacto. La sorpresa fue cuando Félix se agarró el pecho 5 segundos. Recuerdo la sensación de su pequeña boca, lo hizo con ganas, lloré. Era el empujón que necesitaba! Pero no lo volvió a hacer hasta muchos días después, yo insistía cada vez que estaba allí, primero uno después del otro.
Pronto me subió la leche y llenaba cada tres horas varios botes para llevar al Hospital y ellos empezaban a ganar peso, sólo estuvieron con leche artificial tres o cuatro días, el resto fue siempre LME eso si la alimentación era por sonda.
A los 20 días iniciaron la alimentación por vía oral. Cuando era primer les ofrecía el pecho, mamaba y las enfermeras los preparaban un bibe de mi leche, no nos gustaba esta opción pero no nos quedaban fuerzas para luchar contra el sistema de la UCIN. Félix enseguida se hizo con la técnica del biberón, el Nilo tardó más, se ahogaba en cada toma pero con el pecho era otro historia. Había tomas que luego no querían bibe y yo sentía que habían vaciado el pecho pero la realidad era que esto sucedía muy poco. Se cansaban, suponía demasiado esfuerzo.
Otra enfermera, (la segunda pro-lactancia) me aconsejó utilizar pezoneras. Uf! No lo veía claro.Empezaba a estar desesperada y un poco desanimada. Me preguntó "tienes paciencia?" "Sí, mucha" dije. Respondió: "Ok, pues ahora deben engordar y salir de aquí rápido. Una vez en casa, tranquilos, sin máquinas, sin nadie lo conseguirás ". Juan y yo reflexionar. Este era el objetivo: salir lo antes posible. Así que continuaba ofreciendo el pecho siempre, con pezoneras y después el biberón.
A los 26 días con un peso de 2100gr nos daban el alta!
Ya estaban en casa! Y ahora qué? Pues no había lugar por las dudas. Fuera biberones. Sólo pecho. Me puse las pezoneras, eso sí, sin ellas no mamaba. A la semana, llenos de nervios, la pediatra les pesó y habían cogido peso. Respiramos tranquilos. Dicen que el instinto de una madre nunca falla y yo sabía que era la decisión correcta y que todo iba bien.
En casa todo cambió. Durmieron con nosotros desde el primer día, teníamos mucho tiempo en recuperarse! Además, en esta vida hay que ser práctico, y el cosechado es perfecto para amamantar por la noche. Sin embargo, los dos primeros meses en casa fueron muy duros. Empezaba a estar exhausta. Juan decidió que les daría una toma por la noche, el congelador estaba lleno de leche y yo podría dormir un poco. Sólo lo hicimos un par de semanas, en seguida, se acostumbraron a mamar en la cama. Dormía con uno a cada lado y me giraba en función del niño que quería comer y continuaba durmiendo.
Casi siempre les daba el pecho por separado. Era nuestro momento, con cada uno de ellos. Dar el pecho me relajaba y me daba paz. Para nosotros, amamantar es mucho más que alimentar para crecer, es dar amor.
Poco a poco dejamos de utilizar las pezoneras habían crecido y ahora ya tenían fuerza y ​​crecían a buen ritmo. A los dos meses ya pesaba 4060gr el Nilo y 3980gr Félix. A los 3 meses entraban en las gráficas y los 6 estaban al percentil 50%. No hacemos mucho caso de estas estadísticas pero hace una ilusión tremenda ver cómo evolucionas.
Hicieron lactancia materna exclusiva hasta los 5 meses y medio que comenzaron con los cereales combinando leche materna con la de fórmula, dependiendo del día, no tenía tiempo ni fuerzas para sacarme la leche. A los 7 comenzaron a introducir el resto de alimentos poco a poco.
A los 11 meses casi no demandaban. Debía ir detrás ofreciendo y no siempre querían. A los 12 dejé de ofrecer. Este fue el fin de nuestra lactancia. A veces siento nostalgia, nunca más alletaré, pienso que debería haber insistido más pero miro atrás y me siento orgullosa del trabajo realizado.
Félix y el Nilo siempre han sido coordinados y se complementan. Tenían ritmos similares y esto facilitó el trabajo.
Juan y yo tenemos claro que la lactancia materna fue un éxito gracias a varios factores, no tuvimos dudas, la Olivia lo llevó muy bien, enseguida entendió que los tetas debían comer. Estábamos informados y conocía las técnicas para amamantar, tenía apoyo de la familia y mis padres y Juan se encargaron de toda la logística: comida, ropa, limpieza ... durante los primeros meses.
Qué faltó? Me faltó apoyo por parte del personal del hospital. Tengo la sensación de que me miraban con incredulidad.
A los dos meses fueron ingresados ​​un par de días, tenían un poco de fiebre y los dejaron en observación. Pues, se pasó la voz que todavía amamantaba y las enfermeras pasaban a veréis ello, no se lo creían! Esto me molestó infinitamente.
Cuando los bebés están en la UCIN hay atención psicológica por los padres. Las psicólogas invitan a hablar pero a mí me estorbaban. No era el momento, yo quería aprovechar cada minuto con ellos.Quería una silla cómoda no una de plástico, quería un cojín de lactancia para poder ponerme los dos (el traje yo). Quería un taburete para los pies (esto lo compró una enfermera de su bolsillo). Quería que el pediatra me felicitara y no me miraran de reojo o dijera: "Oh, tienes leche por los dos?" Y tanto!Quería el respeto que se merece una familia que sufre porque no pueden estar juntos. Quería estar con mis hijos!
Una vez fuera del hospital he tenido que hacer terapia para poder vivir con el dolor que me provoca recordar el parto y los 26 días de hospital ...
Hasta aquí, un resumen, aunque no lo parezca, de nuestra experiencia con la lactancia, que fue posible por la persistencia de los padres y la necesidad de los pequeños para estar con su madre, instinto o supervivencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tu opinión, tus aportes, tus sentires, siempre son bienvenidos!.